Fernando Rosales sobre "The Departed" de M. Scorsese
Me acaban de llevar a ver "The Departed" la última película de M. Scorsese. Yo no conozco la filmografía de Scorsese en detalle aunque he visto alguna que otra de sus películas, sobre todo las clásicas: Raging Bull, Mean Streets, Taxi Driver, Goodfellas…y cuando ví esta me dí cuenta de que la capacidad creativa de Scorsese estaba en crisis. Aviso que yo ni soy crítico ni quiero serlo excepto si me alguien me paga por ir al cine. Esto va de puro consumidor, de público vaya, y que valga para cualquier contribución mía a Sin City.
Yo pensaba que Scorsese estaba muerto. A partir de Goodfellas, que no me pareció excelente pero sí entretenida, solo sacó bodrios. La Edad de la Inocencia, Casino, Bandas de Nueva York, El Aviador (esta confieso que no la he visto así que sí alguien decide que no puede ser calificada de bodrio adelante) y una serie de vídeos musicales (según IMDB) de los que no tenía ni idea. Pues bien, The Departed me ha gustado mucho. La película tiene ritmo, trama y suspense y sobre todo tiene un malo cojonudo. Tampoco he visto todas las películas de Nicholson, pero desde luego este papel lo borda. Hasta los yogurines De Caprio y Damon están bien, especialmente el último que respira cinismo por los cuatro costados y casi sin despeinarse.
Pero ¿qué es lo que me gusta de la peli? Lo primero que te obliga a pensar y a estar atento. Aunque pronto queda claro quien es quien, Scorsese no muestra hasta el final como se relaciona cada cuál con cada cuál. Hay que seguir la trama y poco a poco descubrir de qué va todo. Sin embargo, no es el suspense ni la trama lo más interesante. Lo más interesante es el estudio de la doble moral, tan común hoy en día. Policías corruptos, mafiosos chivatos, todo vale para conseguir determinados objetivos. Protección de asesinos para alcanzar metas más nobles, más elevadas. Un mundo en el que la moral y la ética te pueden llevar al desastre. Un mundo en el que los idealistas no quedan bien parados. Todo esto envuelto en un paroxismo de acción trepidante (para mi gusto demasiados tiros y demasiada sangre) al mismo tiempo que retoma la tradición del cine negro. Con este envoltorio Scorsese echa una mirada a la vida misma tal y como es hoy. Nos obliga a replantearnos nuestras propias posiciones, nuestras ideas sobre quien es quien, sobre hasta donde vamos a llegar, sobre quien son los buenos y quien los malos. Quizá Scorsese se ha echado una mirada así mismo y ha descubierto que ya no hacía cine sino bodrios y le ha salido de dentro hacer una película que rompe con los moldes Hollywodienses que le había atrapando. Un peli sobre una de las facetas más interesantes de los seres humanos: las contradicciones.

